El Camino de los Chakras: Chakra Raíz.
Leo: Ya está con nosotros Celia Briantes, profesora internacional de yoga y especialista en terapias naturales. Celia, la semana pasada nos abriste la puerta al camino de los chakras. Hoy empezamos por el primero, ¿no? El chakra raíz.
Celia: Hola Leo, hola a todos los oyentes. Sí, hoy empezamos desde abajo, desde la base. El chakra raíz es como los cimientos de una casa. Sin cimientos, la casa se tambalea. Y en nuestro cuerpo, este chakra es lo que nos da seguridad, estabilidad y confianza.
Leo: ¿Dónde está exactamente ese chakra?
Celia: Está en la base de la columna, justo donde empieza la pelvis. Ahí está nuestro “interruptor” de sentirnos sostenidos en la vida. Por eso se relaciona tanto con la tierra, con lo material, con el sentir que tenemos un lugar al que pertenecemos.
Leo: Vamos, que tiene mucho que ver con el día a día.
Celia: Exacto. Mira, cuando este chakra está equilibrado sentimos calma, fuerza interior, confianza en lo que hacemos. Pero cuando se bloquea aparecen miedos, inseguridad, o esa sensación de ir corriendo todo el día sin tener los pies en el suelo. Y fíjate qué casualidad: estamos en septiembre, vuelta al cole, vuelta a la rutina… y más de uno seguro que siente eso de ir como pollo sin cabeza.
Leo: (Ríe) Pues sí, eso nos pasa a muchos. Y el yoga puede ayudar, ¿no?
Celia: Claro. El yoga nos devuelve al cuerpo, al presente. Y no hacen falta posturas imposibles. Te voy a contar dos muy sencillas.
Leo: Venga, soy todo oídos.
Celia: La primera es la postura de la montaña. De pie. Pies al ancho de las caderas. Bien apoyados en el suelo. Brazos relajados a los lados. Espalda recta. Respiras. Y sientes que el suelo te sostiene. Parece una tontería, pero es muy poderosa. Porque no es solo estar de pie: es darte cuenta de cómo apoyas los pies, cómo repartes el peso. Es sentir que tienes raíces, como un árbol.
Leo: Fácil. Eso hasta yo lo hago esperando el autobús.
Celia: Exacto. Y si en ese momento respiras profundo y dices para ti mismo: “Estoy aquí, estoy firme”… ya estás trabajando tu chakra raíz. La segunda postura es todavía más simple: sentarse en el suelo con las piernas cruzadas. Como cuando éramos chicos en la alfombra. Manos en las rodillas, espalda recta, ojos cerrados. Respiras y dejas que el cuerpo se relaje. Estás en contacto directo con la tierra, y eso es lo que equilibra.
Leo: O sea, nada de contorsiones raras.
Celia: Nada de eso. Lo importante es la sensación: suelo debajo, respiración tranquila, mente en calma. Eso ya empieza a enraizarte.
Leo: Me gusta esa palabra: “enraizarse”.
Celia: Sí, porque el chakra raíz tiene mucho simbolismo. Representa nuestras raíces, nuestra conexión con la familia, con el lugar de donde venimos. Como los árboles: cuanto más profundas son sus raíces, más alto pueden crecer. Lo mismo pasa con nosotros: cuando nos sentimos seguros y sostenidos, nos atrevemos a crecer y a explorar nuevas cosas.
Leo: Y si está bloqueado, ¿qué pasa?
Celia: Pues suele salir el miedo, la ansiedad, la inseguridad. También problemas de cansancio, de piernas, de espalda baja… Es como si el cuerpo nos dijera: “Necesitas parar y volver a tus raíces”.
Leo: Tiene mucho sentido. Celia: Y fíjate en los detalles simbólicos: el color de este chakra es el rojo, que representa la fuerza vital, la energía de estar vivos. El elemento es la tierra, que nos sostiene. Y su sonido, el mantra que lo activa, es LAM. Repetirlo con calma, como un murmullo, también ayuda a equilibrarlo.
Leo: Entonces tenemos varias opciones: respirar, hacer esas posturas sencillas, o incluso repetir ese sonido.
Celia: Exacto. No se trata de complicarse, sino de volver a lo básico. A la base. Porque cuando la raíz está fuerte, todo lo demás fluye mejor.
Leo: Pues mira, con septiembre cargado, estas ideas vienen de maravilla.
Celia: Esa es la idea: empezar con calma, con firmeza. Como quien planta un árbol y cuida bien la raíz. Nos despedimos aquí, pero la semana que viene seguimos el viaje y hablaremos del segundo chakra: el sacro, que tiene mucho que ver con la creatividad, el disfrute y las emociones.
Leo: Lo espero con ganas. Gracias Celia, hasta la semana que viene.
Celia: Gracias Leo, gracias a todos. ¡Nos escuchamos pronto!

